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DE COMPRAS EN IRÁN:



Irán cuenta con un abanico sumamente amplio de productos artesanos que no se limitan a las típicas alfombras por todo el mundo conocidas. En la práctica totalidad de las provincias existe una artesanía nacional y otra local. Obviamente, de obligada compra son las alfombras, en la que el viajero puede gastarse desde una cantidad modesta hasta una auténtica fortuna, todo es cuestión de gustos... y de bolsillos.


El turista puede adquirir un kilim, que los hay de todos los tipos y dibujos y que difieren entre una región y otra, y dependiendo si están hechos en una fábrica o tejidos por las delicadas manos de mujeres o hombres iraníes.


¡Alucinante!, perderse por las calles, recovecos, plazuelas y laberintos del Bazar más grande del mundo es un sueño. Sus pasillos recorren más de 10 km de longitud. ¡Fascinante! A pesar del caos que parece, a pesar de la cantidad de personas, pero si vienes a Teherán, no puedes dejar pasar toda una mañana o una tarde en esta microciudad donde te invaden los olores, los colores, el brillo de las joyas, la alfombras y algunos rincones sacados de las mil y una noches.


Un lugar de contrastes, sencillamente, la artería principal de la ciudad donde se desarrolla la vida diaria de la capital. Dentro puedes encontrar puestos de comida y pequeños restaurantes típicos donde comer. Impresionante la zona de joyerías ¿cuánto oro hay en Irán?









En cuanto a la artesanía en general, Isfahán se considera el centro artesanal por excelencia, y su fama en este sentido ha traspasado las fronteras.


En Isfahán podemos comprar objetos metálicos repujados, taracea, platería, jatamkarí —una especie de dibujos hechos a base de huesos sobre madera—, manteles estampados (qalamkarí) etcétera. Estos objetos de artesanía pueden también adquirirse en cualquier parte del país, pero todos vienen de Isfahán. No será muy difícil encontrar el regalo o el recuerdo que satisfaga plenamente el gusto de cada persona.


Entre los productos iraníes más apreciados por los visitantes extranjeros están las cerámicas, kilims, alfombras, miniaturas, artículos de piel, pistachos, dátiles, azafrán, turquesas, telas estampadas, vajillas de latón esmaltado, dulces, cobre repujado, etc.


Los mejores lugares para comprar se encuentran en Teherán e Isfahán. Los precios varían en función de la antigüedad, el tamaño, el número de nudos, el material y el tinte. Las más caras son las antiguas. Una alfombra del siglo XIX puede costar fácilmente más de 6.000 euros.


Después, las más caras son las de seda (una pieza de 40 x 60 cms., con tintes naturales, puede valer más de 200 euros). Los vendedores conocen muy bien su trabajo.La lista podría hacerse más extensa, pero creemos que es el propio viajero el que ha de ir descubriendo los objetos más interesantes a su alcance.
































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