Bienvenidos a la sección de MÚSICA iraní.




Sepa más a cerca de la música iraní





Música clásica persa:








La música iraní es una de más antiguas del mundo cuya existencia se remonta antes de la historia, entre las tribus arias. Ellos han creado ritmos agradables tomados del sonido de la naturaleza que posteriormente se incorporó en las ceremonias reales, religiosas en las fiestas y en los campos de guerra llamado sonido de batalla.


Por otro lado, sabemos que, en las diferentes ceremonias religiosas se usaba durante los recitales de los libros sagrados la música o un tipo especial de melodía.










La situación geográfica de Persia, que en la antigüedad se constituyó en el poderoso y temido imperio de Darío, la convierten en eje y fundamento de otras culturas más o menos fronterizas, desde las tradiciones clásica griega, bizantina y turca de Asia Menor al Asia Central, norte de la India y hasta el occidente de China. Y desde su conquista por los árabes, su influencia indirecta a través de la cultura islámica se ha hecho sentir en el Medio Oriente, el Magreb y el Mediterráneo en general.




Las primeras referencias históricas nos remontan al imperio aqueménido (del 550 al 330 AC, cuando fueron derrotados por Alejandro Magno).


Este último instaló a los seléucidas a los que siguieron los partos, una dinastía también bajo influencia helénica que dominó la zona hasta el siglo II de nuestra era, a la que sucedió el imperio sasánida (226-651) hasta el momento de la conquista e influencia islámica, que se vio interrumpida entre los siglos XI y XV por las conquistas turcas y mongolas, viviendo un período de independencia y renacimiento bajo el reino safávida entre 1499 y 1746.






Trasfondo histórico:








La influencia de música persa viaja más allá de sus fronteras en alas de individualidades como el esclavo liberto persa Zyriab, que huyó por celos profesionales de la riqueza y refinamiento de la corte bagdadí para instalarse en el recién nacido y floreciente califato de Córdoba, donde dio a luz al repertorio básico de la música andalusí, las 24 nubas o suites de temas musicales, que, con las variaciones propias del paso del tiempo y el aporte de los grandes maestros, ha llegado a nuestro tiempo.









La porosidad de las fronteras en la antigüedad también llevó los aires musicales persas a todo el centro de Asia y más allá, hasta los territorios uigures de la China islámica. Por su parte, los persas incorporaron a su bagaje sonoro muchas de las pautas que desde tiempos milenarios se gestaron en la India, y especialmente las bases teórico-filosóficas de los sabios de la Grecia antigua.


Por ello, al menos en el plano teórico, hay un punto de coincidencia más que superficial entre los primeros tratadistas persas (e islámicos, por derivación) como Al Kindi (c.801-866), Al-Farabi (¿- c.950), Avicena (c.980 – 1037), Razi (¿ – 1209), Safi al-Din (¿ – 1294), Shirazi (¿ – 1310) o Maraqi (¿ – 1432), y las categorizaciones tonales de las iglesias cristianas de occidente. Sin embargo, la praxis o aplicación en la interpretación de los mismos principios, se tradujo en ambos casos en unas sonoridades y formas de hacer música muy distintas al oído.


Sin embargo, reconstruir la historia de la música desde períodos tan antiguos resulta más difícil, principalmente porque la mayoría de la música clásica persa es improvisada y su transmisión, básicamente oral, de profesor a alumno. La información que se tiene sobre la música persa más antigua llega a nosotros indirectamente, a través de pinturas, cerámicas y poesías, así como por los escritos de autores como Herodoto, Xenofonte o Ateneo.


La leyenda atribuye al legendario rey Jamshid la invención de la música. También sabemos que el emperador sasánida Xosro Parvis (que reinó bajo el nombre de Chosroes II entre el 590 y 628) fue un gran mecenas de músicos, entre los que se incluye la figura del legendario Barbod, al que se atribuye la creación del sistema de las siete dastgahs o modos reales (xosrovani), junto a otros 30 modos derivados (lahn) y 360 melodías (dastan). El repertorio de la época se completa con creaciones de Nakissa y Ramtin.


A partir de la conquista islámica en el 642, la información es mucho más amplia, como el Kitab al Aghani de Abdul Faraj al-Isfahani (897 – 967), una enciclopedia que en sus 21 volúmenes desgrana los nombres de virtuosos y de la música que tocaban. Entre la música y poesía persa hay fuertes lazos y desde siempre la literatura y la música han sido inseparables.


De hecho, la poesía inspira al músico y la música al poeta. En el libro titulado “el vínculo de la música y poesía” por Hasan Ali Madah, leemos: “en realidad la poesía es la música de las palabras y su manifestación musical se da en los recitales”. La mayoría de los poetas persas eran músicos y en sus versos mencionan distintos instrumentos musicales o los nombres de los maqams.







La estructura general de la música persa:






El repertorio clásico de la música persa, perpetuado a través de la tradición oral, consta de un corpus de piezas conocidas como Radif. Dichas piezas se organizan en 12 colecciones, de las cuales siete son estructuras modales básicas, similares a los maqamat de la música árabe y conocidas como dastgahs (sistemas), cuyos nombres son Shur, Homayun, Segah, Chahargah, Mahur, Rast-Panjgah y Nava.


Los otros cinco modos son secundarios. De ellos cuatro (Abuata, Dashti, Bayati Tork y Afshari) son derivados del dastgah Shur; mientras que el quinto, Bayati Isfahan, es un sub-dastgah de Homayun. Las piezas individuales de cada colección reciben el nombre de gushés: más que una obra en sí, fórmulas modales melódico-rítmicas sobre las que el intérprete improvisa. Por ello, una misma pieza tocada incluso por el mismo músico en un mismo concierto será diferente en su melodía, forma, duración e impacto emocional.



Escalas o Modos Musicales Persas





  • Chahargah چهارگاه
  • Bayati Tork آواز بیات ترک
  • Dashti آواز دشتی
  • Shur شور
  • Abuata آواز ابو عطا
  • Afshari آواز افشاری
  • Mahur ماهور


    Los modos persas se construyen a semejanza de los del antiguo sistema griego, es decir, mediante la conjunción de dos tetracordios (fragmentos de escala de cuatro notas). Estas escalas o modos siempre tienen siete notas, sin cromatismos, aunque su afinación varía algo en relación a la occidental. Por ejemplo, poseen un intervalo de segunda neutra, entre una menor y una mayor. Algunos modos también poseen un intervalo mayor que la segunda mayor sin llegar a ser aumentada. En cuanto al ritmo, la mayoría de gushés no poseen una estructura de compás estable, mientras que los de corte danzante en compás binario, terciario, cuaternario o asimétrico, hunden sus raíces en las músicas folclóricas de la zona.


    Al igual que otros géneros del Asia Central, la música persa es monofónica, es decir, que todos los instrumentos tocan el mismo esquema melódico sin connotaciones armónicas; es modal, permitiendo cada modo distintos tipos melódicos o gushés; en su afinación utiliza algunos tonos ajenos a la división temperada de la octava en 12 semitonos iguales; y cada pieza suele incorporar varias pausas. Pero, a diferencia de los estilos musicales cercanos, la música persa se distingue por el estrecho ámbito de sus melodías; los pasos conjuntos, sin saltos en la melodía; el acento en la cadencia, simetría y la repetición de los mismos motivos melódicos en diferentes alturas; unos patrones rítmicos simples, de tempos rápidos; una ornamentación florida; y la decoración vocal llamada tahrir y parecida al yodl. Otra distinción es el fraseo de los gushés, que se adapta a los pies rítmicos poéticos.


    Las formas de la música clásica persa son cuatro: una para la voz y tres para las partes instrumentales. El pishdaramad es una forma instrumental atribuida al maestro del tar Darvish Khan: una especie de preludio al daramad (una especie de guión o esqueleto personal y reconocible de la realización) de la dastgah, que pone fragmentos melódicos de algunos de los gushés en compases de dos, tres o cuatro tiempos. La forma instrumental del cheharmezrab se asimila al taksim de la tradición árabe: una pieza solista rápida que utiliza la melodía a la que precede. La última forma instrumental es el ring: una pieza de carácter bailable que suele finalizar la dastgah. Por su parte, la forma vocal se llama tasnif: su carácter es similar al pishdaramad y suele anteceder al ring final.


    Los gushés suelen tener una forma interna de arco que asciende hacia el clímax (auj) a unas dos terceras partes de la pieza para resolver luego en el modo y tono inicial de la melodía, de forma muy similar a cómo progresan las melodías de la tradición clásica de Occidente. La interpretación de este repertorio de fuerte espíritu improvisatorio genera un efecto llamado hâl, o inspiración, capaz de sacar de la realidad conciente tanto al oyente como al músico.


    Esta tradición se nutre particularmente de la filosofía mística sufí, especialmente en lo que a la temática de sus poemas se refiere y a la interpretación vocal (âvâz) de la dastgáh. Cada línea poética se canta con una melodía distinta según la secuencia de introducción vocal, misrâ (medio verso), ornamentación vocal (tahrîr), segunda misrâ, tahrîr y vocalización final. La métrica de los pies de la forma poética del ghazal forma la base de la interpretación elástica del ritmo.


    Cada dastgah contiene de 10 a 30 gushés. La tónica se denomina shahead y cambia con el devenir de los gushés, creando modulaciones que generan un espacio sonoro. También existe una gravitación tonal secundaria que suele estar en la cuarta o quinta perfectas respecto a la tónica. Volviendo a la afinación, cada instrumento debe ser capaz de hacer sonar 16 notas distintas por escala. Si tomásemos como base al Do, las notas serían, aparte de las naturales Re, Mi, Fa, Sol, La y Si, las alteradas Mi bemol, Fa sostenido, La bemol y Si bemol, junto con un Re medio bemol (entre el Re bemol occidental y el Re natural), un Mi medio bemol, un Fa medio sostenido (entre Fa natural y sostenido), un La medio bemol y un Si medio bemol. De ese modo, por ejemplo, la dastgah Shur se conforma así: Sol-La-Si bemol-Do-Re-Mi medio bemol-Fa, siendo la tónica principal Sol y la secundaria, Re; mientras que la Homayun tiene las mismas gravitaciones tonales, pero en la sucesión Sol-La medio bemol-Si bemol-Do-Re-Mi medio bemol-Fa sostenido.


















  • Shahram Nazeri ( Voz )











    Uno de los artistas más venerado en su país natal, Irán, donde es llamado “el ruiseñor de Persia” así como una las voces más bellas del Oriente. La voz calida y profunda de Shahram Nazeri, con acentos rasgados, canta, a través de los textos de los grandes poetas místicos tales como Rumi, Hafez o Saadi, sobre la búsqueda del hombre hacia lo divino y de su inextinguible sed de amor y luz. Nazeri nació en 1950 en el Kurdistan de Irán y ya de niño se inició en la poesía sufí y en las diversas formas de interpretarla especializándose en el radif, el repertorio o la forma más clásica de la música persa.

    En palabras del propio cantante, la música iraní “no es una música ligera, al contrario: está destinada a la educación del alma humana a través de la meditación”. Además de su especialización mística y de sus preferencias por la poesía del gran poeta Rumi, Nazeri siempre incluye en su repertorio cantos populares kurdos. El año 2007, Sharam Nazeri fue condecorado con la medalla Cavalier de Francia, por divulgar lo poesía de Rumi a través del canto y de la música. Es Premio festivales de Mehr y de música Fajr en Irán, el mejor artista de Asia, el mejor interprete de música mística en Marruecos. El semanario británico Weekly escribe así sobre Sharam Nazeri, los títulos como el Ruiseñor y Pavarotti obviamente son bellos pero no tan grandes como los de Sharam Nazeri. Así el periódico El País lo llama intérprete de “música para educar el alma”.



    Mohammad Reza Shajarian ( Voz )



    Shayarian, el maestro más importante del canto iraní, nació en el año 1319, en la ciudad de Mashad, y desde su infancia cantaba (obviamente que con un tono de niño) y en el año 1337 fue a la Radio Teherán y trabajó en el campo del canto. Luego fue invitado a Teherán por el profesor Pirnia para hacer el programa “Golha=Flores”, y participó en más de cien programas de Golha y “Barg-e- sabz=Hoja verde“.


    Comenzó a enseñar a cantar a los estudiantes de la facultad de bellas artes en la Universidad Teherán, en el año 1358, cesando las clases del canto, dio fin a su trabajo como profesor. En el año 1357 cantó algunos himnos nacionales pero no continuó colaborando con las Organizaciones Nacionales y se dedicó a investigar y editar las filas del canto y a enseñar a sus antiguos estudiantes. Actualmente Shayarian junto con su hijo, Homayun Shayarian, se dedican a publicar la noble música tradicional iraní. Shayarian aprendió la música en la presencia de los grandes profesores iraníes y han quedado muchos conciertos de él como recuerdos.


    Realizando muchos conciertos junto con otros profesores, se ha esforzado mucho por dar a conocer la música iraní a todo el mundo y sigue haciendo. En el año 1378 ganó el premio de “Picaso” y un diploma de honor por parte de la Organización de Unesco en Paris. Dicho premio se ofrece, cada cinco años, a un artista que pretende dar a conocer la cultura y el arte de su país. Mohamad Reza Shayarian además de su ingenio en cantar, ha tenido mucho interés por la caligrafía iraní, él comenzó a aprender la caligrafía del profesor Ibrahim Buzari y Hosein Mirjani, desde el año 1344.


    Actualmente él sigue su estilo específico de la caligrafía. Homayun Shayarian, hijo de Mohamad Reza Shayarian, nació en el año 1354 (hegira solar). Cuando tenía 7 años empezó a tocar el instrumento de Tonbak, y se dedicó a aprender a cantar a su padre, cuando tenía 10 años. Estudiando en el instituto de la música eligió Kamanché como el instrumento especializado y después continuó aprendiendo éste instrumento en la presencia del profesor Kamkar.











    Hosein Alizadeh ( Tar, Sertar )









    Nacido en Teherán en 1951, figura entre los nombres importantes de la música persa contemporánea. Hay quien dice que Alizadeh es uno de los maestros más importantes de la música contemporánea del Oriente Medio. Tras graduarse en el Conservatorio de Teherán, ingresó en 1975 en la Escuela de Música de su universidad, y de ambos centros educativos sería profesor años más tarde. Estudió con varios maestros de la música tradicional persa, como Houshang Zarif, Ali Akbar Shahnazi, Nour Ali Borumand, Mahmoud Karimi, Abdollah Davami, Yousef Forutan y Saied Hrmozi, de quienes aprendió el repertorio radif. Después fue director y solista de la Orquesta Nacional de la Radiotelevisión Iraní.

    Fundó a continuación el Aref Ensemble y colaboró con el Sheyda Ensemble, conjuntos dedicados a la promoción y la investigación de la música clásica persa. Su primera experiencia en Europa como intérprete profesional fue el trabajo en la Orquesta del Ballet de Maurice Béjart durante las representaciones de Gulistán, un ballet de asunto persa escrito por el famoso coreógrafo. Ha dado recitales en los Estados Unidos de América y aparecido en muchos programas europeos de radio y televisión, principalmente en Francia, Alemania y Reino Unido. Podemos destacar algunas de sus composiciones: Improvisaciones nava (1976), Revolt (1983) para arpa, orquesta de cuerdas y percusión, Sueño (1986) para arpa y flauta, Torkaman (1986), Raz-O-Niaz (1986) y Canción de la compasión (1991). Ha escrito libros sobre el tar, el setar y la música radif.



    Javid Afsari Rad ( Santur )



    Nació en Isfahán, Irán (1965) y empezó a estudiar santur y radif (tonalidad tradicional) tradicional persa a los dieciséis años con Parviz Meshkatian y el gran maestro de música persa Faramarz Payvar. Sus estudios lo llevaron a Noruega, donde más tarde se graduó en musicología por la universidad de Oslo. La ilustre carrera de Javid incluye interpretaciones en solitario en importantes festivales de música del mundo en Alemania, India, Brasil, Sudáfrica y Holanda, así como trabajos en grupo con músicos de categoría mundial como Pandit Hariprasad Chaurasia y el Dr. L. Subramaniam, entre otros. En Noruega, donde ha vivido desde 1986, a Javid se le conoce como un intérprete innovador y un ingenioso compositor.


    Su trabajo altamente aclamado en 2002 incluía el álbum ´Combonations´ en el que participaron conocidos músicos de Irán, India, China, Marruecos, Senegal, Gambia y Brasil y el álbum ´Caravan´ con músicos de Irán e India. En este mismo año, Javid concibió y compuso la música para el concierto en directo, ´Asiatic Caravan´que llevó de gira por Noruega, en el que actuaban músicos y bailarines de Irán, China e India. Javid ha aparecido con Zarbang en numerosos festivales europeos de gran prestigio. A través de su afiliación con varias organizaciones artísticas noruegas.


    Javid ha compuesto bandas sonoras para películas y teatro. La fabulosa obra sinfónica interpretada por la Orquestra Sinfónica de RTV Noruega (Oslo 2006) se puso de manifiesto la creatividad de Javid Afsari Rad. Esta obra compuesta por 8 piezas es un recorrido en el repertorio de música tradicional y folklore iraní. En el 2007, con el motivo del “Año de Yalaludín Rumí” (Molana) el maestro sufí y poeta persa, creó Rumí Ensemble cuya primera actuación tuvo lugar en Oslo con 12 músicos persas e europeos (la mayoría noruegos). Esta actuación con buen acogida por parte de público y prensa local estaba basada en poemas de Rumi. El resultado de la inteligente mezcla de sonidos de santur, ney, laud, tonbak, daf, violín, viola, chelo y contrabajo acompañado por el canto persa era impresionante.


    La realización de esta misma obra en la Parroquia de Ntra. Sra, de las Delicias de Madrid en el abril de 2008, organizada por Centro Persépolis se convirtió en una noche inolvidable para cientos de persona que pudieron disfrutarla. El Maestro Javid muy atraído por España ha intervenido en muchas ocasiones en Madrid siempre con novedades y admirables actuaciones. Cabe destacar el aspecto didáctico de Javid en la Escuela Superior de Música de Oslo y otras masters class. En Madrid en el verano de 2007 dirigió un taller de Música persa – sufí en la Casa Encendida para un grupo de jóvenes músicos.















    Masoud Shoaari ( Setar )











    El virtuoso Maestro de setar, nació en 1961 en Teherán y a los 13 años empezó a aprender santur por Maniye Alipour. Después conoció al gran músico Darush Talai, quien le enseño a tocar el setar, el instrumento que se convirtió en su compañero inseparable hasta el día de hoy. En 1982 comenzó a aprender el tar con el famoso maestro Mohammad Reza Lotfi quien, además, le enseñó el Radif, repertorio de música tradicional iraní.

    La suerte dirigió a Masoud a otro gran maestro, Asghar Bahari para conocer algunas piezas antiguas. Pero, en realidad, el maestro que marca la trayectoria de Masoud y su continuo progreso, es Hossein Alizadeh, todo un icono en la música iraní. Más tarde, Masud Shaari, se dedicó a reconstruir algunas piezas antiguas y, a la vez, impartir clases en varios centros públicos y privados como la universidad de Arte de Teherán y la universidad Azad. Una de las virtudes de nuestra artista es restaurar algunos ritmos y melodías persas ya casi olvidados y usarlos en sus composiciones.

    La capacidad de combinar estos factores antiguos con los contemporáneos hace que este músico sea considerado como un innovador intérprete de setar y eso se debe la capacidad artística de este músico polifacético. En este sentido tenemos que añadir el impresionante talento de improvisación de este artista. Masoud Shaari ha tenido varios conciertos con los músicos de distintos culturas y en su discografía aparece ” La paz en el Tercer Milenium” en colaboración con Crsitopher Rezayee”, Premio “International Composition Contest” en Italia, año 2000. “Seyr” es el título de otra obra común de estos dos excelentes músicos.



    Shahram Gholami ( Laúd )



    Considerado como uno de los mejores intérpretes de laúd (Oud) domina bien el repertorio de la música clásica persa (Radif). En su carrera profesional cuenta con numerosas actuaciones dentro y fuera de Irán. Entre otras se puede mencionar su actuación como solista en el teatro de la Ville de Paris en el año 2009. También ha realizado conciertos con grandes artistas como el gran cantante Shahram Nazeri.












    Ali Akbar Moradi ( Tambur )









    Para muchos es, el maestro más importante, en vivo, de Tanbur, un instrumento muy respetable especialmente entre los sufíes de la zona de Kurdistan. Ali Akbar Moradi lleva dedicándose a la música casi cuatro décadas. Es de pocos tanbursitas que domina todos los 72 maqams (modos) de este instrumento. Ali Akbar ha desarrollado su propia técnica y estilo, recibiendo numerosos galardones a lo largo de su carrera. En 1972 creó el primer grupo de tanbur en Kermanshah, en el oeste de Irán. Ha tocado por toda Europa y Norteamérica, habiendo actuado en el San Francisco World Music Festival (2006), Rhythm Sticks Festival (Londres, 2004), Broadway Theater (Nueva York, 2004), UC Irvine (California, 2004) y Queen Elizabeth Hall (Londres, 2000).

    Su música meditativa, en la mayor parte improvisada, está basada en los maqams de tanbur Kurdo y música tradicional persa. “En el espejo del cielo”, ” El amigo celestial” y ” El sema´ de tanbur” son títulos de una parte de su discografía, acompañado por músicos como Keyhan Kalhor, Ulas Özdemir y Pejman Haddadi. El tanbur, es un noble instrumento de cuerdas muy largas -más de un metro- con un mástil de longitud proporcional, provisto de trastes fijos realizados con ligaduras. Estas ligaduras están muy próximas entre si, lo convierten en uno de los instrumentos de afinación más exacta. Su caja de resonancia es relativamente pequeña, con una tapa superior plana y otra inferior semiesférica, realizada con finas tiras de madera dispuestas como los gajos de una naranja.



    Said Farajpouri ( Kamanché )



    Intérprete de Kamanché y compositor kurdo, nació en Sanandaj (Irán) el 20 de febrero de 1961. Sus maestros más importantes han sido Hasan Kamkar, Mohammad Reza Lotfi y Hossein Alizadeh.


    Ha realizado numerosos conciertos con los grupos Sheyda, Aref, Avat, Paivar y sobre todo con Dastan. Imparte clases de Kamanché en la Universidad, Instituto y Conservatorio de Música de Teherán. Además de sus composiciones en Música Persa tiene muchas piezas en Música Kurda como Avat, Zamanéh, Zhuwan.










    Instrumentos de música tradicional iraní:






    Tar :





    De la familia organológica de los laúdes, el tar (literalmente cuerda, y cuyo nombre ha llegado hasta España dentro de la etimología de la palabra guitarra) es el instrumento de cuerda pulsada más usado actualmente.


    Tiene tres órdenes dobles con seis cuerdas afinadas en intervalos perfectos de octava, quinta y cuarta: Do-do-Sol-sol-do-do, con una extensión de unas dos octavas y media.


    Posee un cuerpo característico en forma de ocho hecho de madera, parecido a una pareja de bongós, y cubierto con un mismo parche de piel de oveja y con un sonido similar al de un banjo. Su largo mástil tiene entre 26 y 28 trastes móviles de cuerda de tripa y se toca con un plectro de bronce. Se cree que apareció en Irán a mediados del siglo XIX.





    Setar:




    A pesar de su nombre, el setar (literalmente, tres cuerdas) tiene cuatro cuerdas, aunque tres órdenes: Do-do-Sol-do. Tiene un mástil largo (unos 60 cm.) similar al del tar y una extensión similar.


    Pero, a diferencia de aquél, el cuerpo tiene forma de pera y es totalmente de madera, con pequeñas aberturas taladradas en la tapa para ayudar a proyectar el sonido. Esta diferencia de construcción también se traduce en un sonido menos potente. Se toca con la uña del dedo índice derecho. Este instrumento es el preferido por los sufis.









    Barbat /oud:



    Literalmente significa el pecho del pato y es un antiguo instrumento Persa de mástil corto y sin trastes, con 9 a 11 cuerdas afinadas en cuartas y tocado con plectro de pluma de águila.

    El laúd europeo es derivado del Barbat. El nombre Árabe para este instrumento es Oud.musicales de toda Europa y Asia, desde el hackbrett escandinavo al yang ch’in chino, pasando por el cymbalum húngaro, el santuri griego o el británico dulcimer. Consta básicamente de una caja de madera (de nogal, palisandro, palma o betel) de forma trapezoidal, cuyas tapas traseras y delantera están conectadas por unos postecillos sonoros que juegan un papel fundamental en la calidad del sonido.

    Tiene 72 cuerdas metálicas dispuestas en 18 órdenes de cuatro cuerdas, que se percuten mediante unas delicadas baquetas de madera, consiguiendo una extensión de tres octavas en una disposición particular.

    Así, las 9 notas del registro inferior utilizan la longitud completa de la cuerda de bronce, mientras que para los registros medio y alto, las cuerdas de acero dividen su trayecto mediante unos puentecillos móviles. Tienen clavijas de afinación ajustables. Las cuerdas se afinan según la escala diatónica, aunque pueden variarse para ajustarse a cualquier dastgah. Suele ocupar el centro del grupo instrumental.



    Kamanché:




    Es un instrumento con cuatro cuerdas afinadas como el violín, aunque sostenido verticalmente sobre el muslo izquierdo, mientras la mano derecha sostiene el arco.


    Su caja hemisférica, similar a la de una mandolina, tiene, al igual que el tar, la tapa armónica hecha con una piel, en este caso de pez. Tiene mástil cilíndrico y sin trastes. Sus orígenes se remontan a la antigűedad y probablemente haya tenido tres cuerdas.














    Ney / nay:



    Es un instrumento de viento y probablemente el más antiguo instrumento utilizado en música tradicional. Se sostiene como las flautas dulces, apuntando hacia abajo y, como ellas, tiene cinco o seis taladros superiores más otro inferior que controla el pulgar.

    Pero se diferencia por tener una embocadura abierta, similar a la de una botella, forrada con un cilindro corto de bronce. Ello y su posición de toque en oblicuo dificultan su interpretación sin que los sonidos suenen “con demasiado aire”, así como pasar a la octava superior sin distorsionar el tono. Los virtuosos llegan a una extensión de dos octavas y media.


    La parte superior del Ney, que es la parte superior de un cilindro hueco, se coloca entre los dos dientes superiores frontales, dentro de la boca. Se dirige una pequeña corriente de aire con la lengua y el labio superior rodea la parte superior del Ney. Al mover el labio y la lengua, se cambia el tono (hasta un tono completo) y la calidad del tono. Esta técnica parece difícil de aprender pero una vez que se ha dominado proporciona gran control sobre el timbre. Los músicos avanzados controlan la cantidad de turbulencia en la corriente de aire lo cual permite una gran variedad de sonidos desde tonos puros hasta sonidos extremadamente profundos. Hay diferentes tamaños de Ney, lo cual determina su tono, un Ney largo tiene un tono bajo y uno corto tiene un tono alto.



    Tombak:




    Es el principal instrumento de percusión en la música clásica Persa, de aspecto similar a la darbuka, aunque esculpido de una pieza sólida de madera de morera recubierta en la boca más grande de un parche de cordero o cabra.


    La técnica de su toque es similar también a la de la darbuka, con ambas manos percutiendo sus dedos de maneras diversas. Sirve no sólo como acompañamiento mediante patrones rítmicos, sino también para acentuar y ornamentar las frases melódicas.









    Zarb:



    Es un instrumento de percusión, algo mayor que el tombak, con una boca más grande cubierta de piel y otra abierta. La principal diferencia con el anterior es la forma de interpretarlo, más cercana a la de las tablas de la India, obteniendo diferentes sonidos mediante la yema de los dedos que percuten en sitios muy precisos del parche.





    Daf:




    El daf es uno de los instrumentos de percusión con una forma circular de cuero y aros metálicos. La imagen de daf se encuentra en los bajorrelieves de Bisoton. En la música sufí de Irán es primordial y numerosas veces viene en la obras de maestros de poesía mística como Rumí, Saadi y Hafiz.


    El Daf es un instrumento de percusión construido en forma de un cilindro llano sobre el cual se estira un cuero y también se le agregan campanillas en el marco.










    Dayereh:



    La historia del Dayereh se remonta muchos siglos atrás. Una copa de bronce procedente de Lorestan que se encuentra en el Museo Nacional de Irán, Terán, muestra un Ney doble (tubos de caña), Chang (arpa) y Dayereh en una capilla o procesión. En Tajikistan se le llama Doira, en Afganistán es llamada Daira, en Azerbaijan es llamada Ghaval y se le encuentra en muchos países del Oriente Medio en diferentes tamaños y nombres tales como Rig, Mazhar, Bendir.


    ** Aparte de estos instrumentos, y según las regiones, la actual música iraní cuenta con un nutrido arsenal de instrumentos folclóricos como el laúd dotar (dos cuerdas) de los bakshi y turquemanos; el laúd tanbur de Jorasán de tres cuerdas; el violín ghaychak del sur, con cuatro cuerdas para tocar y muchas otras que vibran por simpatía; el damâm, un tambor cilíndrico del sur del país con parches en ambas bocas, que se percuten simultáneamente, similar a otros de la India y África; el dohol, un gran tambor kurdo de doble membrana que suele acompañar las danzas grupales junto al oboe zorna y que se toca con dos baquetas; el do-tablé, o doble tambor de la caballería kurda; el tambor täs que se utiliza en las ceremonias del culto zoroastrista de los kurdos; o el también kurdo tambor de lucha deportiva zarbé.


    Sin duda alguna, estos instrumentos, así como muchos elementos del folclore y cultura de los pueblos que hoy conforman el Irán moderno, han influido en la interpretación de la música clásica persa, un cosmos sonoro de raíces milenarias que no deja de renovarse a manos y en las voces de sus representantes más ilustres.


    Música original y tradicional Persa





























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